Al considerar la orientación como un proceso, debemos entender que no es una acción aislada, sino que constituye una serie de acciones planificadas y una práctica que se produce en determinada secuencia hacia el logro de un objetivo.
Se caracteriza por:
- El cambio es de aceptación voluntaria por el supervisado.
- Facilita condiciones para el cambio como libre elección, independencia y autonomía de pensamiento.
- Los límites de la orientación son establecidos por los objetivos de la supervisión.
- El contacto directo con el supervisado es fundamental para facilitar las condiciones del cambio.
- El supervisor debe comprender cualitativamente al supervisado, en términos personales y profesionales.
- Las apreciaciones que lo requieran deben realizarse con carácter privado y confidencial.
- Desde otra perspectiva, la orientación como estrategia de supervisión no es únicamente proporcionar información, no es aconsejar, sugerir o recomendar; no es manipular para ejercer influencia sobre las actitudes o creencias; no consiste en utilizar poder coercitivo, amenazar u obligar; no es la distribución de tareas al personal docente; no son entrevistas.