martes, 26 de mayo de 2009

La orientación como estrategia de supervisión.

Es un proceso que se fundamenta en una relación de iguales en la que se intenta promover el crecimiento profesional, el desarrollo de capacidades en la enseñanza, un mejor funcionamiento del proceso educativo y alcanzar una mayor calidad en el contexto donde se desempeñe el supervisado. También la orientación tiene significado cuando se intenta hacer que surja una adecuada interpretación, apreciación y liberación de las potencialidades del supervisado, o sea, mejorar su desarrollo personal. Este proceso orientador debe desarrollarse en un ambiente de tolerancia, aceptación, comprensión y armonía.
Al considerar la orientación como un proceso, debemos entender que no es una acción aislada, sino que constituye una serie de acciones planificadas y una práctica que se produce en determinada secuencia hacia el logro de un objetivo.
Se caracteriza por:
  • El cambio es de aceptación voluntaria por el supervisado.
  • Facilita condiciones para el cambio como libre elección, independencia y autonomía de pensamiento.
  • Los límites de la orientación son establecidos por los objetivos de la supervisión.
  • El contacto directo con el supervisado es fundamental para facilitar las condiciones del cambio.
  • El supervisor debe comprender cualitativamente al supervisado, en términos personales y profesionales.
  • Las apreciaciones que lo requieran deben realizarse con carácter privado y confidencial.
  • Desde otra perspectiva, la orientación como estrategia de supervisión no es únicamente proporcionar información, no es aconsejar, sugerir o recomendar; no es manipular para ejercer influencia sobre las actitudes o creencias; no consiste en utilizar poder coercitivo, amenazar u obligar; no es la distribución de tareas al personal docente; no son entrevistas.